_ Aló. ¿Natalia? ¿Cómo estai? … me alegro… ¿dónde estai ahora? … ah…, si poh…, ya… ¿y qué estai haciendo? …claro… ¡que entrete!…¿cómo está la pega? …¿mucha…? yo también estoy saliendo tarde… ¿dónde irás este sábado? …mmm…, si…,no poh…,llámame en un rato más. Chao.
_ Aló. ¿Coté? ¿Te fue bien en tu postulación? si… ¿la dura? ¿cuándo te avisan? …no…no… ¿ es muy fome el Nico? ¿entonces?...si poh…,escúchame Tere, escúchame…si…,no…,ya poh…,te llamo al tiro…¡Chao!
Esta mujer veinteañera, profesional universitaria, que hablaba compulsivamente por teléfono con todas sus amistades durante las 24 horas del día, estuviera donde fuera, siguió haciendo su vida independientemente del número, saliendo los jueves, viernes y sábados en la noche con sus apasionados galanes y amigas de turno. En la semana se recuperaba trabajando su horario y acostándose a las doce.
Un día, viendo las noticias en su departamento compartido, se percató que las transmisiones eran de pésima calidad. Se comentaba como alarmante el descubrimiento realizado por destacados astrónomos de importantes países desarrollados, donde aseguraban que desde algunos días el sol estaba produciendo enormes explosiones que se detectaban como llamaradas radiactivas y vientos solares en todas direcciones. Nuestro planeta estaba recibiendo exceso de radiación movilizando pequeños asteroides que estaban destruyendo todos los satélites de comunicación. ¡Amigos, no se alarmen si esta transmisión no llega a su término!
Dos horas después se produjo lo anunciado. Ella hizo zapping por todo el espectro televisivo sin encontrar ningún canal.
Entonces tomó su teléfono celular y comenzó a llamar a diversas personas sin efecto alguno.
Todos los teléfonos marcados estaban muertos. Muy enrabiada por lo sucedido, se puso su abrigo para manejar hasta el departamento de sus padres. Ella se desahogó con ellos, que la escucharon pacientes. Después, en esa casa volvió a marcar su celular y sólo ahí se dio cuenta que no tenía señal. Salió a la terraza y compulsivamente volvió a repetir sucesivos teléfonos, hasta que de impotencia se largó a llorar.
Entonces sus comprensivos padres le sugirieron hablar desde el otro de red fija y marcó muchos números, pero sin resultado.
Una semana más adelante, ella comenzó a tener problemas; no tenía ningún control sobre nada, cayó en depresiones, tenía arrebatos de cólera, sentía que su vida carecía de sentido, tenía trastornos de sueño, pero debía seguir trabajando en una empresa que no funcionaba, porque cada uno no podía hacer bien su trabajo. Dejó de ocupar Internet, teléfonos, celulares, se sentía indefensa y aislada. Los computadores funcionaban, pero por internet nada salía, ni llegaba. Todo el personal de las empresas estaba confundido, los trabajos quedaban a medio terminar o si se terminaban, se imprimían, se enviaban a dejar y retirar por mano. Gradualmente los trabajadores de las empresas tuvieron que resignarse a regresar a la década de los 70. Los estafetas y auxiliares ahora transportaban la correspondencia, los antiguos correos manuales volvieron a emerger con fuerza entre los llantos histéricos de algunos que aún no se adaptaban a vivir en los nuevos tiempos. Los correos cobraron tanta importancia que eran recibidos con alegría, con cordiales saludos, ganando mucho dinero por el oficio realizado.
La veintiañera debió ir numerosas veces al neurólogo y hasta el siquiatra por la soledad que la abrumaba. Licencias médicas en reiteradas ocasiones porque sufría el “síndrome de incomunicación telefónica”, que también sufrían otras personas dependientes del celular.
En muchas empresas comenzaron a reducir personal. Los gobiernos sufrieron severas consecuencias. Las campañas políticas se arruinaron porque los partidos perdieron esa herramienta para convencer a las masas. Todas las encuestas telefónicas desaparecieron. Vino un período apocalíptico, donde las personas comenzaron a tener diferentes miedos y temores, se acercaron a sus religiones, rezaron para que no fuera el acabo de mundo que muchos predecían asustando a la mayoría.
Algunos masones comenzaron a creer en Dios y fueron a misa, otros ateos también. El mundo estaba volviéndose loco.
Consultas siquiátricas y sicólogicas estaban llenas a tablero reventado. Gente internada en clínicas mentales por decenas de miles.
Por millones se trasladaban a vivir al campo, arrancando de la histeria enfermiza que los contagiaba.
El castigo divino fue aceptado con humildad luego de algunos años de exilio comunicacional, con grandes pérdidas para las empresas multinacionales que se empobrecieron.
Gente sin trabajo deambulaba por grandes urbes solicitando comida eran reprimidas brutalmente por las policías y fuerzas especiales. América Latina se transformó nuevamente en el pariente pobre, que prefería el suicidio, a seguir mendigando por su propia dignidad.
La prensa comparaba los problemas actuales con los de la peste negra sufridos en Europa en los finales de la época medieval. Las UN y OEA fueron más inoperantes que de costumbre y aunque algunos discursos fueron brillantes, la burocracia mundial nada pudo hacer, como siempre es usual. En Africa sufrieron el mayor impacto del siglo porque no había donativos. Todo era caótico. En Chile, hubo renuncia del presidente cuando se vio sobrepasado por terroríficas circunstancias. Tuvieron que llamar a nuevas elecciones. Surgieron nuevos movimientos políticos con motivo de tan devastador efecto.
Dos años más adelante la veinteañera renunció a su trabajo, abandonó su departamento y partió con rumbo desconocido. Sus padres y hermanos intentaron buscarla, pero jamás supieron dónde.
Pasaron algunos años y cuando ella estaba recuperándose de tanto sufrimiento, volvieron las transmisiones televisivas y comenzaron a sonar nuevamente los celulares.
¡Dios nos ha salvado del juicio final! ¡Gracias Dios mío, por ayudarnos en este espantoso trance!
Ella finalmente se acostumbró a vivir en una organización social diferente, a visitarse con sus vecinos, y nuevas amistades muy lejos de Santiago.
En esos años llamó por teléfono a sus padres para confirmarles que renovaría los votos en el convento de las monjas Carmelitas Descalzas. Ella era feliz y deseaba dedicar su vida al Señor.
WIRIYO
1.12.2007
lunes, 31 de marzo de 2008
domingo, 30 de marzo de 2008
ABDON BAQUEDANO
Abdón Baquedano Cienfuegos era un joven sonriente que pasó su juventud como un torbellino sin jamás saber que esa característica era la de un hiperactivo.
En su colegio, desde muy temprano, fue un personaje atípico. El penúltimo de ocho hermanos, tenía una personalidad exuberante, divertido, irrespetuoso, tan metido a grande que prefería conversar con los papás de sus compañeros y amigos. Entrador como sólo a él le resultaba, siempre estaba riendo, con un desplante suficiente para hacer todo lo que se proponía con las mujeres, sus padres y amigos.
A los papás de sus amigos los tenía convencidos que sus apellidos eran de mucho abolengo y algunos en su colegio, fueron invitados “a su fundo allá en Bulnes” como él solía decir. Luego pasaba años contando que habían ido sus compañeros, fulano, zutano y merengano. Su padre era un hombre bonachón, bajito, menudo, de vestir añoso. Su madre, de eterna sonrisa, tenía su puerta abierta y la mesa lista para servir a cualquier hora, las camas hechas esperando alojados con las sábanas siempre remendadas, especialmente en Bulnes.
Ambos padres, profundamente creyentes, entregaron a sus hijos más allá de toda norma para evitarles los baches que ellos habían vivido.
Cuando Abdón tenía 15 años su padre falleció y su madre tuvo que sobreponerse al dolor, saliendo a buscar un trabajo en lo que ella sabía. Dulces y pasteles, era lo que vendía en los colegios religiosos de sus hijos. Desde entonces la familia sobrevivió gracias a la cooperación de algunos parientes acomodados.
Crecieron esos hijos en medio de la estrechez, con ropa heredada, remendada, cercanos a los amigos que tenían a cambio de su simpatía, siempre invitando a su fundo ahora arrendado, pero reservándose la casa para sobrevivir los años malos que no terminaban nunca. Tres de los hombres fueron a la universidad, las mujeres se fueron casando y los últimos estaban buscando a la mujer ideal.
Abdón era el buscador más tenaz que pasó de soltero a solterón y aún seguía buscando su princesa ideal, sin transar sus características: católica, inteligente, bonita, simpática, sociable y de familia con muy buena situación económica. Tanta estrechez le había dejado una profunda huella.
Cuando tenía como 35 años conoció aquella con tales características. Hacía varios años que ya trabajaba, conoció a sus suegros y comenzó a hablarles del fundo, de fulano, zutano y merengano que habían ido numerosos inviernos y veranos allá, de cuando estaban en la universidad, de sus parientes y el árbol genealógico de su familia, de la cantidad de hectáreas que heredó su abuelo de su tátara, de los amigos adinerados, los ricos de su familia, los parentescos, los conocidos, los contactos, sus variadas amistades. Estaba a un paso de saltar a la corona de España en el siglo 17 y su parentesco con el Conde de Alba, cuando el suegro le dio la aprobación para casarse, pero como a la hija aún le faltaba un año para titularse, tuvo que integrarse a vivir con esa familia en un inmenso caserón atendido por 3 nanas.
Así Abdón marcó su pasó a la gloria estrenando un nuevo cargo porque su suegro era influyente. Entonces vino la gerencia general como premio, por el hecho de ser yerno.
El directorio quedó impresionado con el fundo, los contactos, su genealogia y las hectáreas que sus antepasados habían heredado, pero luego de un año comenzaron a mirar los resultados de la gestión del gerente, y entonces no les importó despedirlo.
Conversando los acontecimientos locales con su suegro, llegó a explicarle que él había perdido el cargo y si era posible recuperarlo. Como era tal el amor de ese padre por su hija, no vaciló en abrir otras puertas para su yerno, con tal que nada faltara en la felicidad de su niña.
Una semana de vacaciones bien merecida y pronto lo llamaron para otra gerencia general. Esta vez se dejó constancia en el contrato de una indemnización a todo evento, por si los parientes, y los antepasados importantes no impresionaban. Y tampoco impresionaron.
Entonces volvieron a fumar la pipa de la paz con su suegro.
Allí él le aconsejó tener un hijo del cual hacerse responsable, amarlo, porque quizás así podría sentirse más estimulado al trabajo y menos a contar acerca de lo que ya sabemos.
_ Tiene toda la razón, don Eulogio. Claro. Pero, si Ud. pudiera…
_ Ud. sabe Abdón que yo lo voy a ayudar porque amo a toda mi familia. Descuide Ud. que me acercaré a otras puertas. Téngalo por seguro. ¡Gracias don Eulogio! ¡Salud Abdón! ¡Salud!
Tres semanas más tarde Abdón Baquedano estaba al mando de una nueva gerencia en otra empresa. Siguiendo los consejos del suegro no habló nunca más de su estirpe, dedicándose a trabajar como nunca jamás lo había hecho. Al comienzo se sentía a contrapelo, llegaba temprano y se iba tarde, pero andaba contento, entusiasmado, tanto en el trabajo como en la casa, porque su mujer se había embarazado por primera vez. Jamás en su vida estaba con tantas ganas de ponerle el hombro al trabajo para lograr traspasar esa barrera del hombre fracasado. Deseaba matar esa getta que lo perseguía desde su primer trabajo. Ahora estaba casado con una hija y debía dar un buen ejemplo del marido y padre proveedor.
Pasaron algunos años y era papá de una niñita, cuando su suegro murió de un infarto.
Personas muy influyentes de la ciudad y la provincia llegaron a presentar condolencias, se realizó un entierro con gran pompa y él se fue con su señora, sus cuñadas y suegra para acompañarlas por el día.
A su regreso a la empresa, fue llamado al directorio y el presidente comenzó a hablar de la grandeza del suegro, de la gran pérdida para el directorio, para la ciudad, la zona, para la familia y también para Abdón.
_ señor presidente: agradezco las bellas palabras que ud. ha tenido para mi difunto suegro y espero que al no encontrarse él ahora, lo pueda seguir honrando con mi abnegado trabajo en la gerencia y Dios mediante, en algunos años no muy lejanos, en algún futuro directorio.
_Escuche señor Baquedano, lamentablemente este directorio tiene el deber de informarle que no lo podremos seguir teniendo con nosotros porque su suegro ya se encuentra fallecido.
_pero…¿qué tiene que ver su muerte con mi trabajo?
_ El nos pagaba puntualmente de su bolsillo el sueldo que Ud. recibía todos los meses durante los últimos cuatro años. ¡Se cierra la sesión!
WIRIYO
7.01.2008
En su colegio, desde muy temprano, fue un personaje atípico. El penúltimo de ocho hermanos, tenía una personalidad exuberante, divertido, irrespetuoso, tan metido a grande que prefería conversar con los papás de sus compañeros y amigos. Entrador como sólo a él le resultaba, siempre estaba riendo, con un desplante suficiente para hacer todo lo que se proponía con las mujeres, sus padres y amigos.
A los papás de sus amigos los tenía convencidos que sus apellidos eran de mucho abolengo y algunos en su colegio, fueron invitados “a su fundo allá en Bulnes” como él solía decir. Luego pasaba años contando que habían ido sus compañeros, fulano, zutano y merengano. Su padre era un hombre bonachón, bajito, menudo, de vestir añoso. Su madre, de eterna sonrisa, tenía su puerta abierta y la mesa lista para servir a cualquier hora, las camas hechas esperando alojados con las sábanas siempre remendadas, especialmente en Bulnes.
Ambos padres, profundamente creyentes, entregaron a sus hijos más allá de toda norma para evitarles los baches que ellos habían vivido.
Cuando Abdón tenía 15 años su padre falleció y su madre tuvo que sobreponerse al dolor, saliendo a buscar un trabajo en lo que ella sabía. Dulces y pasteles, era lo que vendía en los colegios religiosos de sus hijos. Desde entonces la familia sobrevivió gracias a la cooperación de algunos parientes acomodados.
Crecieron esos hijos en medio de la estrechez, con ropa heredada, remendada, cercanos a los amigos que tenían a cambio de su simpatía, siempre invitando a su fundo ahora arrendado, pero reservándose la casa para sobrevivir los años malos que no terminaban nunca. Tres de los hombres fueron a la universidad, las mujeres se fueron casando y los últimos estaban buscando a la mujer ideal.
Abdón era el buscador más tenaz que pasó de soltero a solterón y aún seguía buscando su princesa ideal, sin transar sus características: católica, inteligente, bonita, simpática, sociable y de familia con muy buena situación económica. Tanta estrechez le había dejado una profunda huella.
Cuando tenía como 35 años conoció aquella con tales características. Hacía varios años que ya trabajaba, conoció a sus suegros y comenzó a hablarles del fundo, de fulano, zutano y merengano que habían ido numerosos inviernos y veranos allá, de cuando estaban en la universidad, de sus parientes y el árbol genealógico de su familia, de la cantidad de hectáreas que heredó su abuelo de su tátara, de los amigos adinerados, los ricos de su familia, los parentescos, los conocidos, los contactos, sus variadas amistades. Estaba a un paso de saltar a la corona de España en el siglo 17 y su parentesco con el Conde de Alba, cuando el suegro le dio la aprobación para casarse, pero como a la hija aún le faltaba un año para titularse, tuvo que integrarse a vivir con esa familia en un inmenso caserón atendido por 3 nanas.
Así Abdón marcó su pasó a la gloria estrenando un nuevo cargo porque su suegro era influyente. Entonces vino la gerencia general como premio, por el hecho de ser yerno.
El directorio quedó impresionado con el fundo, los contactos, su genealogia y las hectáreas que sus antepasados habían heredado, pero luego de un año comenzaron a mirar los resultados de la gestión del gerente, y entonces no les importó despedirlo.
Conversando los acontecimientos locales con su suegro, llegó a explicarle que él había perdido el cargo y si era posible recuperarlo. Como era tal el amor de ese padre por su hija, no vaciló en abrir otras puertas para su yerno, con tal que nada faltara en la felicidad de su niña.
Una semana de vacaciones bien merecida y pronto lo llamaron para otra gerencia general. Esta vez se dejó constancia en el contrato de una indemnización a todo evento, por si los parientes, y los antepasados importantes no impresionaban. Y tampoco impresionaron.
Entonces volvieron a fumar la pipa de la paz con su suegro.
Allí él le aconsejó tener un hijo del cual hacerse responsable, amarlo, porque quizás así podría sentirse más estimulado al trabajo y menos a contar acerca de lo que ya sabemos.
_ Tiene toda la razón, don Eulogio. Claro. Pero, si Ud. pudiera…
_ Ud. sabe Abdón que yo lo voy a ayudar porque amo a toda mi familia. Descuide Ud. que me acercaré a otras puertas. Téngalo por seguro. ¡Gracias don Eulogio! ¡Salud Abdón! ¡Salud!
Tres semanas más tarde Abdón Baquedano estaba al mando de una nueva gerencia en otra empresa. Siguiendo los consejos del suegro no habló nunca más de su estirpe, dedicándose a trabajar como nunca jamás lo había hecho. Al comienzo se sentía a contrapelo, llegaba temprano y se iba tarde, pero andaba contento, entusiasmado, tanto en el trabajo como en la casa, porque su mujer se había embarazado por primera vez. Jamás en su vida estaba con tantas ganas de ponerle el hombro al trabajo para lograr traspasar esa barrera del hombre fracasado. Deseaba matar esa getta que lo perseguía desde su primer trabajo. Ahora estaba casado con una hija y debía dar un buen ejemplo del marido y padre proveedor.
Pasaron algunos años y era papá de una niñita, cuando su suegro murió de un infarto.
Personas muy influyentes de la ciudad y la provincia llegaron a presentar condolencias, se realizó un entierro con gran pompa y él se fue con su señora, sus cuñadas y suegra para acompañarlas por el día.
A su regreso a la empresa, fue llamado al directorio y el presidente comenzó a hablar de la grandeza del suegro, de la gran pérdida para el directorio, para la ciudad, la zona, para la familia y también para Abdón.
_ señor presidente: agradezco las bellas palabras que ud. ha tenido para mi difunto suegro y espero que al no encontrarse él ahora, lo pueda seguir honrando con mi abnegado trabajo en la gerencia y Dios mediante, en algunos años no muy lejanos, en algún futuro directorio.
_Escuche señor Baquedano, lamentablemente este directorio tiene el deber de informarle que no lo podremos seguir teniendo con nosotros porque su suegro ya se encuentra fallecido.
_pero…¿qué tiene que ver su muerte con mi trabajo?
_ El nos pagaba puntualmente de su bolsillo el sueldo que Ud. recibía todos los meses durante los últimos cuatro años. ¡Se cierra la sesión!
WIRIYO
7.01.2008
NACIDO EN EL CIRCO :
A la ciudad había llegado un circo más. El estelar era un mago que entre diversos trucos, tenía una falsa guillotina para hacer pruebas con el público.
Llegado el momento más esperado, el ilusionista solicitó a un voluntario. Desde los asientos surgió un hombre de contextura corriente, de unos treinta años, de rostro agradable, que se adelantó hasta el mago. Colocada su cabeza en la guillotina, el mago aseguró con delicadeza que el mecanismo funcionara como siempre. Redoble de tambores y la filosa hoja cayó con violencia sobre el cuello del hombre. El público aplaudió a rabiar, el encantador terminó su acto inclinándose en señal de agradecimiento y cuando él tomó la caja donde supuestamente había caído la cabeza, se encontró que ésta lo miraba con ojos desorbitados e indignación, que lo hizo saber mediante insultos que lo descalificaron.
Aterrorizado el mago, tomó la caja retirándose de la escena en medio de una ovación. Mientras anunciaban el número siguiente, él se fue hasta su camarín con la cabeza viva, que no dejaba de mirarlo e insultarlo.
El la tomó con mucho cuidado, lavó la sangre, curó sus heridas, le dio un vaso de agua con un calmante y minutos después la cabeza expiró.
Esa noche el hombre del circo estaba desvelado, dormitó a sobresaltos pensando que debería responder a la policía por su fallido acto y en la mañana, muy temprano, se encontró que al observar la caja allí estaría la cabeza del muerto. Le sacó la tapa, pero estaba él nuevamente mirándolo.
_Hola mago maldito ¿cómo dormiste? Estoy muy acalorado, apenas respiraba con la tapa puesta.
_Yo te creía muerto.
_ También pensaba lo mismo, pero sigo vivo. Nunca he sido rencoroso. Mi nombre es Pedro ¿y el tuyo?
_ Me dicen el mago Marlén, pero soy Juan Jiménez, casado, dos hijas y me gano la vida haciendo trucos. Lástima que contigo no resultó. Te pido disculpas. Lo siento.
_ Tengo que decirte que estoy indignado contigo, porque eres un farsante que me arrebataste mi vida. Siento dolores en el cuello y deseo que alguien me cuide, porque yo no puedo valerme por mi mismo.
_ Yo mismo seré como tu padre. Yo te cuidaré. Te lavaré el pelo, los dientes, la cara, te afeitaré y daré de comer cuatro veces al día.
_¿Que ocurrió con mi otra parte? ¿Existe la posibilidad de ser operado para quedar normal como era?
_ Tu otra parte se la dieron a los leones para no dejar rastros. Lo sugirió el dueño, sin que el público notara.
_ Mago ¿qué vamos a hacer hoy, dónde me llevarás? Recuerda que no estoy acostumbrado a vivir encerrado sin cuerpo. Marlén, tú cumplirás con tu promesa, haciendo que no me sienta sólo una inútil y loca cabeza.
_ ¿Dónde puedo llevarte, Pedro? No conozco tus hábitos, gustos y tú deberás ayudarme.
_ Deseo visitar a mi madre para informarle que sigo vivo aunque muy diferente. Anoche no llegué a alojar. Después quisiera ir donde mi novia para lo mismo. Finalmente donde un amigo.
Juntos salieron el ilusionista con la caja tapada y Pedro adentro. Este gritaba en la calle que se ahogaba y si le podía sacar la tapa, a lo que Marlén accedió, pero sólo la entreabrió para no causar alarma en la gente. Camino a casa de su madre Pedro estornudó y el mago le pasó paternalmente su pañuelo por la nariz.
Al abrir la puerta una señora sesentona, el mago se adelantó a decir que traía noticias de su hijo Pedro.
Una vez sentados en la salita, la señora comenzó escuchar una tenue voz que gritaba. El mago sacó la tapa y la madre al ver dentro la cabeza de su hijo, casi desmayó.
_Mamá, no te preocupes. Estoy bien, cuidado por mi nuevo amigo, Marlén. El se comprometió. No puedo trabajar ni producir dinero para la casa, pero comprende que en mi nuevo estado tengo limitaciones.
_Hijo querido… mira cómo te han dejado… Cómo vas a vivir de esa manera…
_Mamá, deja de pensar en eso. Yo sigo tan vivo como siempre, pero en un estado físico distinto. No he perdido mi alegría, mi inteligencia, salvo que debo aprenderlo todo de nuevo.
En la casa de la novia, Pedro se puso a gritar para que lo destaparan y aquella se desmayó. Cuando volvió, lo miró con recelo y espanto. Luego de un breve monólogo ella cortó el compromiso, diciéndole que eso no era lo que le había prometido meses antes. Que jamás volviera a su casa y como niña contrariada, los echó fuera a ambos.
En la casa del amigo, el mago le explicó que Pedro tuvo un accidente, preparándolo para aceptar la nueva realidad, mientras Pedro yacía dentro de la caja. Cuando lo destaparon, se encontraba profundamente dormido y su amigo pudo verlo.
Al despertar, conversaron y su amigo expresó que era una lástima que no pudieran salir con las chicas, no pudieran jugar fútbol, no pudieran ir nuevamente a pescar, ni de vacaciones.
_ Pero, tú puedes venir a verme y conversamos, porque nos reiremos igual.
_No es lo mismo. Nunca va a ser igual, pero podemos intentarlo, le dijo con tristeza su amigo.
Esa noche Pedro se desveló pensando que perdería a todos quienes visitara, no a su madre.
Como Marlén debía cumplir sus compromisos con el circo, pensó que lo mejor era llevarlo a su casa con la familia y explicarles que necesitaba colaboración.
Días después, partieron ambos en tren a su ciudad. En casa y con la caja entreabierta, comenzó una larga explicación a la señora y sus dos hijas. El mago hacía gestos para instar a todos a darle ánimos a Pedro. Cuando sacó la tapa y vieron la cabeza que los miraba y se presentó como Pedro, no hubo ningún impacto. Lo sacaron y lo pusieron sobre un plato para que participara en la hora de la comida. La señora le dio de comer con cuchara , mientras le preguntaban acerca de su vida, antes del accidente.
_Era empleado fiscal, en la Tesorería. Tuve unas novias y eso es todo. ¿Uds. cómo se llaman, qué hacen?
_Yo soy Gloria y me encargo de la casa. Ellas son nuestras hijas, Sara la mayor, que trabaja y Laura, que estudia estilista en peluquería para tener su propio salón.
Pararon los meses y Pedro se comenzó a sentir muy cómodo en ese nuevo hogar.
Pedro era instalado sobre un plato si estaba en el comedor y sobre un cojín si era en la salita, porque se producían entretenidas conversaciones en medio de las comidas, todos bebiendo agua, vino, o hasta licores en fines de semana. Allí era cuando Pedro se achispaba y comenzaba a lanzar piropos a las jóvenes.
Un día estaba Laura cortándole el pelo a Pedro cuando éste le dijo que estaba enamorado de ella y preguntó si podía darle un beso. Entonces ella acercó su rostro para ser besada en la mejilla.
_No, así no; un beso en la boca.
_ Oye, qué te crees tú. Sólo por esta vez. Pero no te imagines cosas conmigo. Sólo somos amigos.
_ Bueno, una sola vez, pero tienes que acercarte y sostenerme la cabeza con fuerza hacia ti.
Laura se acercó con algo de espanto a la boca de Pedro, pero entonces la lengua de ella se humedeció, buscó la suya y la presionó luchando por encontrar el sabor del menú del almuerzo. Difícil fue distinguir cual era el más ardiente por penetrar al otro hasta sus mismas entrañas.
Para la joven Laura era su primer beso, pero tan apasionado y desconocido, que habría seguido por horas, pero finalmente, lo fue soltado muy a desgano para terminar enrojecida, jadeante y excitada. Le había gustado muchísimo, pero se lo guardó para si.
_ Eres adorable Laura, gracias por tu gesto. Tú sabes que mi vida no ha sido fácil desde que perdí el cuerpo.
Bueno, ahora no tengo que lidiar con los dolores a una rodilla.
_ Está bien, tú eres muy especial, Pedro. ¿No te lo habían dicho?
Las cosas continuaron entre ambos en absoluto secreto, y el resto de la familia nunca se percató de nada.
Muchísimos años después, Laura ya casada, con hijos de colegio, seguía con una caja sombrerera forrada en raso rojo guardada con gran sigilo en su casa y apenas se producía un leve roce con su marido, se encerraba con llave, la sacaba y volvían a besarse con pasión. Ella estaba obsesionada con Pedro, que no envejecía, lo amaba con locura, quería un hijo suyo, y lo tuvo como amante secreto, alimentándolo hasta su muerte.
WIRIYO
25.10.2007
A la ciudad había llegado un circo más. El estelar era un mago que entre diversos trucos, tenía una falsa guillotina para hacer pruebas con el público.
Llegado el momento más esperado, el ilusionista solicitó a un voluntario. Desde los asientos surgió un hombre de contextura corriente, de unos treinta años, de rostro agradable, que se adelantó hasta el mago. Colocada su cabeza en la guillotina, el mago aseguró con delicadeza que el mecanismo funcionara como siempre. Redoble de tambores y la filosa hoja cayó con violencia sobre el cuello del hombre. El público aplaudió a rabiar, el encantador terminó su acto inclinándose en señal de agradecimiento y cuando él tomó la caja donde supuestamente había caído la cabeza, se encontró que ésta lo miraba con ojos desorbitados e indignación, que lo hizo saber mediante insultos que lo descalificaron.
Aterrorizado el mago, tomó la caja retirándose de la escena en medio de una ovación. Mientras anunciaban el número siguiente, él se fue hasta su camarín con la cabeza viva, que no dejaba de mirarlo e insultarlo.
El la tomó con mucho cuidado, lavó la sangre, curó sus heridas, le dio un vaso de agua con un calmante y minutos después la cabeza expiró.
Esa noche el hombre del circo estaba desvelado, dormitó a sobresaltos pensando que debería responder a la policía por su fallido acto y en la mañana, muy temprano, se encontró que al observar la caja allí estaría la cabeza del muerto. Le sacó la tapa, pero estaba él nuevamente mirándolo.
_Hola mago maldito ¿cómo dormiste? Estoy muy acalorado, apenas respiraba con la tapa puesta.
_Yo te creía muerto.
_ También pensaba lo mismo, pero sigo vivo. Nunca he sido rencoroso. Mi nombre es Pedro ¿y el tuyo?
_ Me dicen el mago Marlén, pero soy Juan Jiménez, casado, dos hijas y me gano la vida haciendo trucos. Lástima que contigo no resultó. Te pido disculpas. Lo siento.
_ Tengo que decirte que estoy indignado contigo, porque eres un farsante que me arrebataste mi vida. Siento dolores en el cuello y deseo que alguien me cuide, porque yo no puedo valerme por mi mismo.
_ Yo mismo seré como tu padre. Yo te cuidaré. Te lavaré el pelo, los dientes, la cara, te afeitaré y daré de comer cuatro veces al día.
_¿Que ocurrió con mi otra parte? ¿Existe la posibilidad de ser operado para quedar normal como era?
_ Tu otra parte se la dieron a los leones para no dejar rastros. Lo sugirió el dueño, sin que el público notara.
_ Mago ¿qué vamos a hacer hoy, dónde me llevarás? Recuerda que no estoy acostumbrado a vivir encerrado sin cuerpo. Marlén, tú cumplirás con tu promesa, haciendo que no me sienta sólo una inútil y loca cabeza.
_ ¿Dónde puedo llevarte, Pedro? No conozco tus hábitos, gustos y tú deberás ayudarme.
_ Deseo visitar a mi madre para informarle que sigo vivo aunque muy diferente. Anoche no llegué a alojar. Después quisiera ir donde mi novia para lo mismo. Finalmente donde un amigo.
Juntos salieron el ilusionista con la caja tapada y Pedro adentro. Este gritaba en la calle que se ahogaba y si le podía sacar la tapa, a lo que Marlén accedió, pero sólo la entreabrió para no causar alarma en la gente. Camino a casa de su madre Pedro estornudó y el mago le pasó paternalmente su pañuelo por la nariz.
Al abrir la puerta una señora sesentona, el mago se adelantó a decir que traía noticias de su hijo Pedro.
Una vez sentados en la salita, la señora comenzó escuchar una tenue voz que gritaba. El mago sacó la tapa y la madre al ver dentro la cabeza de su hijo, casi desmayó.
_Mamá, no te preocupes. Estoy bien, cuidado por mi nuevo amigo, Marlén. El se comprometió. No puedo trabajar ni producir dinero para la casa, pero comprende que en mi nuevo estado tengo limitaciones.
_Hijo querido… mira cómo te han dejado… Cómo vas a vivir de esa manera…
_Mamá, deja de pensar en eso. Yo sigo tan vivo como siempre, pero en un estado físico distinto. No he perdido mi alegría, mi inteligencia, salvo que debo aprenderlo todo de nuevo.
En la casa de la novia, Pedro se puso a gritar para que lo destaparan y aquella se desmayó. Cuando volvió, lo miró con recelo y espanto. Luego de un breve monólogo ella cortó el compromiso, diciéndole que eso no era lo que le había prometido meses antes. Que jamás volviera a su casa y como niña contrariada, los echó fuera a ambos.
En la casa del amigo, el mago le explicó que Pedro tuvo un accidente, preparándolo para aceptar la nueva realidad, mientras Pedro yacía dentro de la caja. Cuando lo destaparon, se encontraba profundamente dormido y su amigo pudo verlo.
Al despertar, conversaron y su amigo expresó que era una lástima que no pudieran salir con las chicas, no pudieran jugar fútbol, no pudieran ir nuevamente a pescar, ni de vacaciones.
_ Pero, tú puedes venir a verme y conversamos, porque nos reiremos igual.
_No es lo mismo. Nunca va a ser igual, pero podemos intentarlo, le dijo con tristeza su amigo.
Esa noche Pedro se desveló pensando que perdería a todos quienes visitara, no a su madre.
Como Marlén debía cumplir sus compromisos con el circo, pensó que lo mejor era llevarlo a su casa con la familia y explicarles que necesitaba colaboración.
Días después, partieron ambos en tren a su ciudad. En casa y con la caja entreabierta, comenzó una larga explicación a la señora y sus dos hijas. El mago hacía gestos para instar a todos a darle ánimos a Pedro. Cuando sacó la tapa y vieron la cabeza que los miraba y se presentó como Pedro, no hubo ningún impacto. Lo sacaron y lo pusieron sobre un plato para que participara en la hora de la comida. La señora le dio de comer con cuchara , mientras le preguntaban acerca de su vida, antes del accidente.
_Era empleado fiscal, en la Tesorería. Tuve unas novias y eso es todo. ¿Uds. cómo se llaman, qué hacen?
_Yo soy Gloria y me encargo de la casa. Ellas son nuestras hijas, Sara la mayor, que trabaja y Laura, que estudia estilista en peluquería para tener su propio salón.
Pararon los meses y Pedro se comenzó a sentir muy cómodo en ese nuevo hogar.
Pedro era instalado sobre un plato si estaba en el comedor y sobre un cojín si era en la salita, porque se producían entretenidas conversaciones en medio de las comidas, todos bebiendo agua, vino, o hasta licores en fines de semana. Allí era cuando Pedro se achispaba y comenzaba a lanzar piropos a las jóvenes.
Un día estaba Laura cortándole el pelo a Pedro cuando éste le dijo que estaba enamorado de ella y preguntó si podía darle un beso. Entonces ella acercó su rostro para ser besada en la mejilla.
_No, así no; un beso en la boca.
_ Oye, qué te crees tú. Sólo por esta vez. Pero no te imagines cosas conmigo. Sólo somos amigos.
_ Bueno, una sola vez, pero tienes que acercarte y sostenerme la cabeza con fuerza hacia ti.
Laura se acercó con algo de espanto a la boca de Pedro, pero entonces la lengua de ella se humedeció, buscó la suya y la presionó luchando por encontrar el sabor del menú del almuerzo. Difícil fue distinguir cual era el más ardiente por penetrar al otro hasta sus mismas entrañas.
Para la joven Laura era su primer beso, pero tan apasionado y desconocido, que habría seguido por horas, pero finalmente, lo fue soltado muy a desgano para terminar enrojecida, jadeante y excitada. Le había gustado muchísimo, pero se lo guardó para si.
_ Eres adorable Laura, gracias por tu gesto. Tú sabes que mi vida no ha sido fácil desde que perdí el cuerpo.
Bueno, ahora no tengo que lidiar con los dolores a una rodilla.
_ Está bien, tú eres muy especial, Pedro. ¿No te lo habían dicho?
Las cosas continuaron entre ambos en absoluto secreto, y el resto de la familia nunca se percató de nada.
Muchísimos años después, Laura ya casada, con hijos de colegio, seguía con una caja sombrerera forrada en raso rojo guardada con gran sigilo en su casa y apenas se producía un leve roce con su marido, se encerraba con llave, la sacaba y volvían a besarse con pasión. Ella estaba obsesionada con Pedro, que no envejecía, lo amaba con locura, quería un hijo suyo, y lo tuvo como amante secreto, alimentándolo hasta su muerte.
WIRIYO
25.10.2007
JOSE MENDOZA
José Mendoza, de 70 años de edad, jubilado, canoso, alto y enjuto, había enviudado quedando completamente solo en su antiguo caserón de dos pisos.
Sus hijos ya casados, que le habían dado varios nietos, pudieron acompañarlo sólo algunos días después del funeral en breves turnos que se impusieron.
Después sufrió depresiones, angustias y otros síntomas que soportó con estoicismo de la edad..
Algunos meses después, entre sus oraciones a Dios, comenzó a encender una vela frente a la foto de su única compañera: Mirella. No era hombre creyente, pero esta práctica lo hacía sentir más cercano al espíritu de ella.
Una llamada de su cuñada y el marido anunciando visitarlo, lo hicieron aceptar con mucho desgano. Ellos comentaron lo usual en este tipo de ocasiones, agregándole que como lo notaban más delgado, más silencioso y desanimado, era conveniente que consultara a un especialista.
Semanas después y rebelándose a lo sugerido, comenzó a conversarle a la foto de su señora que colgaba en su dormitorio. Allí mismo también colgaban los cuadros de sus padres.
_ Mirella ¿por qué no te cuidaste mucho antes, a tiempo? …si hubieras visto a los médicos…
_ José. Te veo descuidado en tu persona. Aliméntate bien. Yo estoy atenta a que no sufras de más. Sale a visitar a tus hijos, a tus nietos y tus hermanas.
_ Mi amor, te extraño mucho y seguiré amándote hasta que arriba nos juntemos de nuevo.
_ José, no puedo seguir conversándote porque en mi nueva residencia, también tenemos
actividades que ejecutar. Ahora me están llamando. Chao mi cielo.
_ Mirella, no me dejes… Mirella, …
Luego de enjugarse los ojos, con gran frustración, el viejo se puso de pié, para ir al jardín.
Días más adelante, el viudo comenzaba sus conversaciones nuevamente.
_ Mamá, papá ¿uds. han visto a Mirella?
_ No hijo, respondió la madre. No siempre nos envían al mismo lugar, por eso no la hemos visto.
_ Pero Uds. están en el cielo. ¿Pueden preguntar por Mirella a un ángel que esté de turno?
_ No sabemos con certeza si estamos en el cielo, José. Estamos en un lugar muy agradable.
Nosotros tenemos actividades ahora. No podemos seguir conversando.
_Mamá, mamá… no me dejen
José terminó llorando de emoción, alegría, pero estas conversaciones sobrenaturales lo hacían sentir más cercanas sus pérdidas. Después le llegaban energías y un vigor suficiente para alimentarse, afeitarse, hacer aseo y regar. Casi no salía, excepto para comprar comida.
La vida de José comenzó a cambiar desde el día en que se comunicó por vez primera.
Sus depresiones casi desaparecieron, el abandono en que se encontraba también. Comenzó a dar paseos por su barrio, saludando a quienes encontraba, porque andaba animoso.
_Mirella, mamá, papá, les prendí una vela a cada uno frente a sus cuadros para ver si podemos conversar.
_ José, te habla Mirella. Me da gusto verte mejor. Estás más contento y eso me alegra mucho.
_ Mireya, hace dos días que te estoy hablando y no me respondes ¿qué te ocurría?
_ Bueno… no se cómo decirte, pero aquí no podemos mentir. Yo no estoy aún en el cielo.
Vine al purgatorio y estaré un tiempo hasta que pague los pecados cometidos en mi vida.
_ ¡Pero, que injusto! Tu siempre fuiste una buena persona con todo el mundo, hiciste obras de caridad, fuiste a comulgar todos los domingos, querías a ricos y pobres, amabas a tus hijos, me trataste como nadie en mi vida. ¿Por qué el purgatorio y no el cielo que te merecías?
_José, me están llamando a mis actividades. Recuerda, aquí tenemos labores que hacer.
_ Mirella, ¿por qué siempre tuviste la mala costumbre de dejarme hablando solo?
Algunos días después, frente a las velas encendidas, nuevamente José rogando hacer contacto con alguien del más allá, suplica
_Papá, mamá, Mirella, hay alguien que me escuche.
_Te habla Mirella, José. Te veo cada día mejor. Más entusiasmado con tu vida, más optimista…
_¡No me cambies de tema Mirella! Dime ¿porqué no fuiste al cielo si eras la mujer perfecta?
_José, cuando estabas trabajando, algunas veces salí con otros hombres sin que te enteraras.
Fue por el aborto de uno que me enamoré, que jamás te mencioné.
_ Mirella, yo no puedo creer lo que estás diciendo. Eso es falso, porque tú eras una buena mujer.
_José, yo te hice creer que era buenísima, pero me pasaron la cuenta, también por mentirosa.
_ Entonces bien muerta estás, quédate allí 10 millones de años por degenerada. …y no te prendo una vela más. Tampoco sigamos conversando porque no me interesa.
WIRIYO
8.12.2007
Sus hijos ya casados, que le habían dado varios nietos, pudieron acompañarlo sólo algunos días después del funeral en breves turnos que se impusieron.
Después sufrió depresiones, angustias y otros síntomas que soportó con estoicismo de la edad..
Algunos meses después, entre sus oraciones a Dios, comenzó a encender una vela frente a la foto de su única compañera: Mirella. No era hombre creyente, pero esta práctica lo hacía sentir más cercano al espíritu de ella.
Una llamada de su cuñada y el marido anunciando visitarlo, lo hicieron aceptar con mucho desgano. Ellos comentaron lo usual en este tipo de ocasiones, agregándole que como lo notaban más delgado, más silencioso y desanimado, era conveniente que consultara a un especialista.
Semanas después y rebelándose a lo sugerido, comenzó a conversarle a la foto de su señora que colgaba en su dormitorio. Allí mismo también colgaban los cuadros de sus padres.
_ Mirella ¿por qué no te cuidaste mucho antes, a tiempo? …si hubieras visto a los médicos…
_ José. Te veo descuidado en tu persona. Aliméntate bien. Yo estoy atenta a que no sufras de más. Sale a visitar a tus hijos, a tus nietos y tus hermanas.
_ Mi amor, te extraño mucho y seguiré amándote hasta que arriba nos juntemos de nuevo.
_ José, no puedo seguir conversándote porque en mi nueva residencia, también tenemos
actividades que ejecutar. Ahora me están llamando. Chao mi cielo.
_ Mirella, no me dejes… Mirella, …
Luego de enjugarse los ojos, con gran frustración, el viejo se puso de pié, para ir al jardín.
Días más adelante, el viudo comenzaba sus conversaciones nuevamente.
_ Mamá, papá ¿uds. han visto a Mirella?
_ No hijo, respondió la madre. No siempre nos envían al mismo lugar, por eso no la hemos visto.
_ Pero Uds. están en el cielo. ¿Pueden preguntar por Mirella a un ángel que esté de turno?
_ No sabemos con certeza si estamos en el cielo, José. Estamos en un lugar muy agradable.
Nosotros tenemos actividades ahora. No podemos seguir conversando.
_Mamá, mamá… no me dejen
José terminó llorando de emoción, alegría, pero estas conversaciones sobrenaturales lo hacían sentir más cercanas sus pérdidas. Después le llegaban energías y un vigor suficiente para alimentarse, afeitarse, hacer aseo y regar. Casi no salía, excepto para comprar comida.
La vida de José comenzó a cambiar desde el día en que se comunicó por vez primera.
Sus depresiones casi desaparecieron, el abandono en que se encontraba también. Comenzó a dar paseos por su barrio, saludando a quienes encontraba, porque andaba animoso.
_Mirella, mamá, papá, les prendí una vela a cada uno frente a sus cuadros para ver si podemos conversar.
_ José, te habla Mirella. Me da gusto verte mejor. Estás más contento y eso me alegra mucho.
_ Mireya, hace dos días que te estoy hablando y no me respondes ¿qué te ocurría?
_ Bueno… no se cómo decirte, pero aquí no podemos mentir. Yo no estoy aún en el cielo.
Vine al purgatorio y estaré un tiempo hasta que pague los pecados cometidos en mi vida.
_ ¡Pero, que injusto! Tu siempre fuiste una buena persona con todo el mundo, hiciste obras de caridad, fuiste a comulgar todos los domingos, querías a ricos y pobres, amabas a tus hijos, me trataste como nadie en mi vida. ¿Por qué el purgatorio y no el cielo que te merecías?
_José, me están llamando a mis actividades. Recuerda, aquí tenemos labores que hacer.
_ Mirella, ¿por qué siempre tuviste la mala costumbre de dejarme hablando solo?
Algunos días después, frente a las velas encendidas, nuevamente José rogando hacer contacto con alguien del más allá, suplica
_Papá, mamá, Mirella, hay alguien que me escuche.
_Te habla Mirella, José. Te veo cada día mejor. Más entusiasmado con tu vida, más optimista…
_¡No me cambies de tema Mirella! Dime ¿porqué no fuiste al cielo si eras la mujer perfecta?
_José, cuando estabas trabajando, algunas veces salí con otros hombres sin que te enteraras.
Fue por el aborto de uno que me enamoré, que jamás te mencioné.
_ Mirella, yo no puedo creer lo que estás diciendo. Eso es falso, porque tú eras una buena mujer.
_José, yo te hice creer que era buenísima, pero me pasaron la cuenta, también por mentirosa.
_ Entonces bien muerta estás, quédate allí 10 millones de años por degenerada. …y no te prendo una vela más. Tampoco sigamos conversando porque no me interesa.
WIRIYO
8.12.2007
TERTULIA DE LOS SANITARIOS
En el baño principal, a ventanas y puertas cerradas, estaban los artefactos sanitarios muy tristes y desganados por falta de trabajo, cuando el lavatorio gritó tentado de risa:
-- ¡Despierten muchachos! ¡Hagamos algo! Les propongo un juego. Como hemos estado bastante abandonados en las vacaciones, les sugiero que cada uno diga cual de nosotros cree ser el más importante y por qué.
_ ¡Yaa...! respondieron todos.
_ Como yo propuse el juego, comenzaré primero, dijo don Lavatorio Lucchini.
_ Creo ser el más importante, porque trabajo más que todos Uds. Todo el día me sacan agua, para que los dueños de la casa se laven los dientes, las manos, la cara, se peinen. Además, me sacan agua caliente para hacer gárgaras con sal, me sacan agua fría para tomar los anticonceptivos y las pastillas para dormir. ¿quién hace más cosas que yo?
_ Eso no es nada -- dijo doña Tinna Spina – porque yo los acojo a todos temprano a espantarse el sueño, a sacarse diariamente la mugre. Los miro a todos desnudos y tengo la mejor vista. Uds. saben que eso también excita, cuando se entusiasman bajo mi tibia lluvia. Además, los relajo a todos cuando me llenan con agua caliente, después de hacer deportes y también para sacar resacas de largas tomateras.
_ Sale p’allá cachetòn, expresó Sir Water Scott. Yo no tendré agua caliente, pero les alivio el alma, porque cuando se sientan sobre mí, me cagan, me mean, me tiran pedos, mientras se cultivan con diarios, libros o revistas. Además, piensan y meditan en cosas profundas. Ahora, hablan por celular y hacen panoramas, porque soy inspirador.
_ ¡Es que tú perteneces al mundo intelectual! dijo el Lavatorio.
_ Yo no soy intelectual, pero práctico por esencia, respondió don Bidet Coulon. Después del acto llegan a lavarse con mi agüita caliente. Llega la menstrualidad y ¿a quien acuden? a mí solamente.
_Cuando andan con el trasero mal limpiado, los dejo suavecitos.
_Cuando molestan las hemorroides, nuevamente yo les curo el malestar.
¡Sir Water, doña Tinna y don Bidet, se sienten importantes porque son boyeristas! exclamó don Lavatorio. ¡Sólo hablan de sexo! ¡No miran otra cosa!
_Cuando llega el verano, don Lavatorio no refresca a nadie, respondieron con enojo.
_ No sigamos discutiendo porque perdieron, dijo Sir Water. Cuando llega el viejo curado, se arrodilla, me abraza, rogando que le reciba la mala caña que tomó y lo dejo como nuevo. En agradecimiento, me deja medio litro de baba.
_ A ti te devuelve el viejo, pero su hija vomita conmigo cuando quiere adelgazar, dijo don Lavatorio.
-- ¿Quién se va a desahogar contigo? acotó muy picado, Sir Water.
_ ¡Silencio, silencio chiquillos! Así no podemos jugar. Sólo estamos peleando y afloran malas ondas. Cambiemos de juego, dijo doña Tinna. Yo propongo que hagamos otra competencia ¿quién tiene una familia más antigua? Bueeno..., dijeron todos. pero, sin cagarnos...porque Sir Water ya está acostumbrado.
_ Don Lavatorio dijo descender de la antigua nobleza caldea, egipcia, babilónica.
Me los gané a todos. – Eso está sin discusión.
_ Yo también pertenezco a la misma familia, pero de mayor jerarquía por el tamaño, dijo irónicamente doña Tinna. Sólo los nobles, los aristócratas y los guerreros triunfadores me usaban – agregó.
_ ¿Esos nobles aristócratas, dónde creen que cagaban? dijo riéndose Sir Water.
_Sigan jugando Uds., dijo don Bidet, porque ahora me siento medio trancado.
_ ¡Chiquillos! dijo doña Tinna, como siempre muy copuchenta.
_ ¿Saben que don Bidet anda enfermo hace tiempo?
_ ¡Ooh, no! exclamaron todos.
_ ¡Lo van a intervenir pronto con un sopapo!
_ ¡El año pasado yo también fui tratado de urgencia! dijo Sir Water.
_ ¿De queé? preguntaron todos asombrados.
_ ¡Me instalaron una válvula nueva! ¡La otra no cortaba bien el chorro!
_ ¡No hay bolsillo que resista tanta operación! dijo uno. Otro agregó que los tiempos estaban cambiados, porque ahora, cuando envejecemos, nos mandan cambiar y un día cualquiera nos reemplaza un artefacto joven, sin experiencia ninguna.
_ El otro día escuchaba que eso también les ocurre a las personas y viven todos alterados, comentó doña Tinna.
¡Al final, no somos tan distintos! Casi parecemos humanos.
WIRIYO Julio 10 del 2003
-- ¡Despierten muchachos! ¡Hagamos algo! Les propongo un juego. Como hemos estado bastante abandonados en las vacaciones, les sugiero que cada uno diga cual de nosotros cree ser el más importante y por qué.
_ ¡Yaa...! respondieron todos.
_ Como yo propuse el juego, comenzaré primero, dijo don Lavatorio Lucchini.
_ Creo ser el más importante, porque trabajo más que todos Uds. Todo el día me sacan agua, para que los dueños de la casa se laven los dientes, las manos, la cara, se peinen. Además, me sacan agua caliente para hacer gárgaras con sal, me sacan agua fría para tomar los anticonceptivos y las pastillas para dormir. ¿quién hace más cosas que yo?
_ Eso no es nada -- dijo doña Tinna Spina – porque yo los acojo a todos temprano a espantarse el sueño, a sacarse diariamente la mugre. Los miro a todos desnudos y tengo la mejor vista. Uds. saben que eso también excita, cuando se entusiasman bajo mi tibia lluvia. Además, los relajo a todos cuando me llenan con agua caliente, después de hacer deportes y también para sacar resacas de largas tomateras.
_ Sale p’allá cachetòn, expresó Sir Water Scott. Yo no tendré agua caliente, pero les alivio el alma, porque cuando se sientan sobre mí, me cagan, me mean, me tiran pedos, mientras se cultivan con diarios, libros o revistas. Además, piensan y meditan en cosas profundas. Ahora, hablan por celular y hacen panoramas, porque soy inspirador.
_ ¡Es que tú perteneces al mundo intelectual! dijo el Lavatorio.
_ Yo no soy intelectual, pero práctico por esencia, respondió don Bidet Coulon. Después del acto llegan a lavarse con mi agüita caliente. Llega la menstrualidad y ¿a quien acuden? a mí solamente.
_Cuando andan con el trasero mal limpiado, los dejo suavecitos.
_Cuando molestan las hemorroides, nuevamente yo les curo el malestar.
¡Sir Water, doña Tinna y don Bidet, se sienten importantes porque son boyeristas! exclamó don Lavatorio. ¡Sólo hablan de sexo! ¡No miran otra cosa!
_Cuando llega el verano, don Lavatorio no refresca a nadie, respondieron con enojo.
_ No sigamos discutiendo porque perdieron, dijo Sir Water. Cuando llega el viejo curado, se arrodilla, me abraza, rogando que le reciba la mala caña que tomó y lo dejo como nuevo. En agradecimiento, me deja medio litro de baba.
_ A ti te devuelve el viejo, pero su hija vomita conmigo cuando quiere adelgazar, dijo don Lavatorio.
-- ¿Quién se va a desahogar contigo? acotó muy picado, Sir Water.
_ ¡Silencio, silencio chiquillos! Así no podemos jugar. Sólo estamos peleando y afloran malas ondas. Cambiemos de juego, dijo doña Tinna. Yo propongo que hagamos otra competencia ¿quién tiene una familia más antigua? Bueeno..., dijeron todos. pero, sin cagarnos...porque Sir Water ya está acostumbrado.
_ Don Lavatorio dijo descender de la antigua nobleza caldea, egipcia, babilónica.
Me los gané a todos. – Eso está sin discusión.
_ Yo también pertenezco a la misma familia, pero de mayor jerarquía por el tamaño, dijo irónicamente doña Tinna. Sólo los nobles, los aristócratas y los guerreros triunfadores me usaban – agregó.
_ ¿Esos nobles aristócratas, dónde creen que cagaban? dijo riéndose Sir Water.
_Sigan jugando Uds., dijo don Bidet, porque ahora me siento medio trancado.
_ ¡Chiquillos! dijo doña Tinna, como siempre muy copuchenta.
_ ¿Saben que don Bidet anda enfermo hace tiempo?
_ ¡Ooh, no! exclamaron todos.
_ ¡Lo van a intervenir pronto con un sopapo!
_ ¡El año pasado yo también fui tratado de urgencia! dijo Sir Water.
_ ¿De queé? preguntaron todos asombrados.
_ ¡Me instalaron una válvula nueva! ¡La otra no cortaba bien el chorro!
_ ¡No hay bolsillo que resista tanta operación! dijo uno. Otro agregó que los tiempos estaban cambiados, porque ahora, cuando envejecemos, nos mandan cambiar y un día cualquiera nos reemplaza un artefacto joven, sin experiencia ninguna.
_ El otro día escuchaba que eso también les ocurre a las personas y viven todos alterados, comentó doña Tinna.
¡Al final, no somos tan distintos! Casi parecemos humanos.
WIRIYO Julio 10 del 2003
TRAS LA ULTIMA ESPERANZA
La conoció en una librería. Sus ojos se reflejaron deslumbrados como espejos enfrentados.
No recuerda ya como rompieron el hielo, pero lo cierto es que a poco andar entrelazaron los dedos con asombrosa naturalidad y caminaron juntos por ese parque, absortos en su mutuo descubrimiento. Tampoco tuvieron noción de cómo transcurría la tarde cuando tomados de la mano conversaban de sus cosas.
Se llamaba Teresa y trabajaba como vendedora en una editorial. Ese día disponía de tiempo o más bien, éste perdió su sentido. Charlaron de todo y de nada, hasta que tuvo un sobresalto cuando ella súbitamente le dijo que podrían terminar la jornada en su departamento sirviéndose un trago. Y diciéndoselo, le apretó la mano.
Iba a ser suya de inmediato. El corazón casi se le sale por la boca. Ella, sin esperar respuesta, lo remolcó con suavidad hacia su domicilio, a no más de cinco minutos caminando.
Ella le conversaba de diferentes tópicos y no cesaba, quizás para disimular. El con la garganta seca, apenas pudo comentar con torpes monosílabos.
Cuando cruzaron el umbral de su departamento, Teresa lo besó prolongadamente apretando su cuerpo contra el suyo y él le devolvió un apasionado beso. Lo hizo de acuerdo a lo que se espera en un trance como ese, mordiéndole suavemente los labios, cerrando los ojos y apretando con las manos su trasero, como si quisiera fundirla contra él. Ella gimió y mientras lo hacía, lo arrastró hacia su dormitorio.
La cama era el destino final que los uniría. Abrazados, se desplomaron en ella y mientras se revolcaban se preguntó con cierto pánico si esa dureza sería suficiente. Tenía fe en su deseo y su potencia, pero no estando totalmente seguro, detuvo la mano de la mujer que recorría ansiosa por su abierto pantalón.
Entonces la besó en los labios para prolongar la angustia deliciosa antes del ardoroso acto.
Ella insistió nuevamente en lo mismo, pero él esperaba que su órgano respondería del modo que se presume en estos casos, pero por el momento lo sentía sólo blandamente interesado, como si recién estuviera considerando el caso.
Se preguntó si debía permitirle a esa tipa que se lo tomara para enardecerlo de una vez por todas, pero Teresa hizo presa de su miembro. Sin ropas, lo apretujó como al cogote de una gallina antes de morir.
Lo manipulaba sin efecto alguno. En verdad esa porción de si mismo estaba por completo al margen del suceso. Teresa le hizo sexo oral y en un último ímpetu de desesperación multiplicó sus fuerzas, pero si en algún momento se enderezó, en manos de Teresa, terminó por un piadoso recogimiento perdiendo todo el terreno ganado.
_Mi amor, dijo él vacilante y con el rostro ardiente como víctima de esos sofocos que sufren los viejos con problemas circulatorios.
_¿Qué imbécil? gritó ella con repentina violencia y desdén.
De un salto se paró frente a él, y detenida al pié de la cama lo miró como quien observa una cucaracha.
_Pero mi amor ¿qué te sucede? Esa pregunta de más, aumentó su bochorno.
_ Si no puedes ¿para qué viniste? Si eres impotente ¿para qué te metiste conmigo?
Ella contemplaba su desverguenza porque él se había quedado de espaldas en la cama con los brazos cruzados detrás de la nuca y sólo la miraba a hurtadillas, en el más absoluto silencio. Era tanta la indignación de esa mujer que había puesto su alma para obtener una ardorosa tarde de placer, que se abalanzó sobre el hombre golpeándolo con sus puños en pleno rostro. Aterrado, él brincó de la cama mientras era perseguido por ella con gritos de furia, obligándolo a salir desnudo fuera de su departamento, con la ropa que alcanzó a sacar. Se encontraba en el pasillo de los ascensores y tras un sonoro portazo agazapado en la caja de escalas muy humillado, comenzó a colocarse los calcetines, los calzoncillos… hasta que terminó su ritual. Entonces se acercó nuevamente a su puerta y tocó el timbre con prudencia. Cuando ella abrió muy seria, entregándole la chaqueta y un zapato, entonces él puso su mano en el umbral, le dijo adiós… y ¡perdóname! ¿Te puedo llamar otro día?
WIRIYO
10.11.2007
No recuerda ya como rompieron el hielo, pero lo cierto es que a poco andar entrelazaron los dedos con asombrosa naturalidad y caminaron juntos por ese parque, absortos en su mutuo descubrimiento. Tampoco tuvieron noción de cómo transcurría la tarde cuando tomados de la mano conversaban de sus cosas.
Se llamaba Teresa y trabajaba como vendedora en una editorial. Ese día disponía de tiempo o más bien, éste perdió su sentido. Charlaron de todo y de nada, hasta que tuvo un sobresalto cuando ella súbitamente le dijo que podrían terminar la jornada en su departamento sirviéndose un trago. Y diciéndoselo, le apretó la mano.
Iba a ser suya de inmediato. El corazón casi se le sale por la boca. Ella, sin esperar respuesta, lo remolcó con suavidad hacia su domicilio, a no más de cinco minutos caminando.
Ella le conversaba de diferentes tópicos y no cesaba, quizás para disimular. El con la garganta seca, apenas pudo comentar con torpes monosílabos.
Cuando cruzaron el umbral de su departamento, Teresa lo besó prolongadamente apretando su cuerpo contra el suyo y él le devolvió un apasionado beso. Lo hizo de acuerdo a lo que se espera en un trance como ese, mordiéndole suavemente los labios, cerrando los ojos y apretando con las manos su trasero, como si quisiera fundirla contra él. Ella gimió y mientras lo hacía, lo arrastró hacia su dormitorio.
La cama era el destino final que los uniría. Abrazados, se desplomaron en ella y mientras se revolcaban se preguntó con cierto pánico si esa dureza sería suficiente. Tenía fe en su deseo y su potencia, pero no estando totalmente seguro, detuvo la mano de la mujer que recorría ansiosa por su abierto pantalón.
Entonces la besó en los labios para prolongar la angustia deliciosa antes del ardoroso acto.
Ella insistió nuevamente en lo mismo, pero él esperaba que su órgano respondería del modo que se presume en estos casos, pero por el momento lo sentía sólo blandamente interesado, como si recién estuviera considerando el caso.
Se preguntó si debía permitirle a esa tipa que se lo tomara para enardecerlo de una vez por todas, pero Teresa hizo presa de su miembro. Sin ropas, lo apretujó como al cogote de una gallina antes de morir.
Lo manipulaba sin efecto alguno. En verdad esa porción de si mismo estaba por completo al margen del suceso. Teresa le hizo sexo oral y en un último ímpetu de desesperación multiplicó sus fuerzas, pero si en algún momento se enderezó, en manos de Teresa, terminó por un piadoso recogimiento perdiendo todo el terreno ganado.
_Mi amor, dijo él vacilante y con el rostro ardiente como víctima de esos sofocos que sufren los viejos con problemas circulatorios.
_¿Qué imbécil? gritó ella con repentina violencia y desdén.
De un salto se paró frente a él, y detenida al pié de la cama lo miró como quien observa una cucaracha.
_Pero mi amor ¿qué te sucede? Esa pregunta de más, aumentó su bochorno.
_ Si no puedes ¿para qué viniste? Si eres impotente ¿para qué te metiste conmigo?
Ella contemplaba su desverguenza porque él se había quedado de espaldas en la cama con los brazos cruzados detrás de la nuca y sólo la miraba a hurtadillas, en el más absoluto silencio. Era tanta la indignación de esa mujer que había puesto su alma para obtener una ardorosa tarde de placer, que se abalanzó sobre el hombre golpeándolo con sus puños en pleno rostro. Aterrado, él brincó de la cama mientras era perseguido por ella con gritos de furia, obligándolo a salir desnudo fuera de su departamento, con la ropa que alcanzó a sacar. Se encontraba en el pasillo de los ascensores y tras un sonoro portazo agazapado en la caja de escalas muy humillado, comenzó a colocarse los calcetines, los calzoncillos… hasta que terminó su ritual. Entonces se acercó nuevamente a su puerta y tocó el timbre con prudencia. Cuando ella abrió muy seria, entregándole la chaqueta y un zapato, entonces él puso su mano en el umbral, le dijo adiós… y ¡perdóname! ¿Te puedo llamar otro día?
WIRIYO
10.11.2007
EL POSTULANTE :
La caravana recorría las calles donde colgaban lienzos, multitudes con pancartas con los nombres y fotos de los candidatos a diputados, senadores y también el del propio postulante por un nuevo mandato en el palacio presidencial.
En las cuadras finales, aumentaba la gente que lo vitoreaba a su paso con saludos, entusiastas gritos y en el pórtico una comitiva de mujeres que lo esperaba al bajar de su automóvil. Cuando se abrió la puerta y apareció el postulante con el brazo en alto rodeado por su guardia de seguridad, el entusiasmo llegó a su apogeo.
Besó a unas gordas, a otras feas, algunas viejitas y muchas guaguas, hizo el pasamanos, mientras la prensa local e internacional dejaba testimonio de la magnitud del evento, con el destello de las luces de cientos de fotografías.
Una vez instalado en el escenario, frente a una docena de micrófonos, sonriente, alzó ambos brazos hacia la multitud en diversas direcciones. Cuando el murmullo casi desapareció, entonces comenzó.
Queridos conciudadanos: luego de largas jornadas de arduo trabajo por los diferentes y cada uno de los estados de nuestro territorio, he escuchado el clamor de la gente que no ha sido atendida, de aquellos más pobres, de los jubilados, de los que no reciben el debido respeto en los hospitales…
…para que los delincuentes no sigan dueños de las calles y lugares públicos, para que la justicia les llegue con prontitud a todos por igual, para que no sigan robándose los fondos fiscales y Uds. continúen esperando…
…he decido ofrecer en mi programa de gobierno muchas reformas que los beneficiarán a todos.
Una de las más importantes medidas, será borrar todos los antecedentes penales del 10% de los delincuentes comunes más inteligentes que cumplen penas en las cárceles de alta seguridad y el 10% de los delincuentes económicos más brillantes presos en Capuchinos y formar con ellos la mitad de mi gabinete ministerial. Lo peor… lo peor sería que lo hicieran mejor que los actuales que han dirigido el país en los últimos tiempos, haciendo las cosas mal y llevándoselo todo. Han robado del deporte, de ferrocarriles, de muchos ministerios, de todas partes y la corrupción se ve por doquier.
Otra importante medida será congelar los precios de los alimentos básicos, los combustibles, la electricidad, el agua potable y el gas licuado. Algunos se preguntarán ¿cómo será posible, sin llevar a la quiebra a esos empresarios? Lo podremos señores, lo podremos…porque con las mentes iluminadas de nuestros amnistiados futuros ministros, lo vamos a lograr.
¡Viva…! ¡Viva…! el recinto se llenó con las voces de los concentrados que aplaudían entusiasmados.
Para que la gente de clase media y baja no espere eternamente sus demandas en los tribunales, vamos a empadronar a todos los delincuentes y el Estado les pagará $ 400.000 mensuales a perpetuidad, reajustables en UF, a condición que no sigan robando. La recaída de alguno, significará perder este gran beneficio para siempre. Esto representa un gran ahorro en efectivos policiales, judiciales, además que no será necesario construir nuevos juzgados, nuevas cárceles y contratar gendarmería.
Vamos a modificar las leyes penales, eliminando la figura del abogado defensor. Que el delincuente se lo financie, tal como lo paga la víctima. Jamás el Fiscal acusador ha sido el defensor de la ésta.
Vamos a introducir la figura de la castración quirúrgica para la delincuencia común y también para aquellos de cuello y corbata.
Vamos a introducir la figura del corte total y castración para los pedófilos y violadores.
¡A la primera es el corte…! ¡Castración a la primera…! vitoreaban miles de voces allí concentradas.
En materias de salud vamos a aumentar a 250 las patologías aún no cubiertas por el sistema sanitario, trayendo diostores (médicos) cubanos, mexicanos, peruanos, argentinos…y las universidades deberán reconocer los títulos de esos países, sin importar cuanto dure allá la carrera. Las indicaciones escritas se ampliarán para que puedan prescribir recetas tanto médicos, como enfermeras, kinesiólogos y paramédicos universitarios titulados.
En materias del trabajo, me comprometo a eliminar el sueldo mínimo para que todos los hombres y mujeres de este país tengan una oportunidad de trabajo. Cesantía cero. Cero cesantía, señores.
Mi gobierno no tendrá empleos subsidiados. Los trabajadores deberán salir a ganarse el sustento.
Educación… educación… vamos a hacer la mayor reforma de la historia, pasando el programa actual actualizado a 5 años de enseñanza básica y cinco de media, con lo que todos los padres de la nación se ahorrarán dos años de pagos. Eliminaremos las pruebas SIMCE, porque sabemos que numerosos establecimientos llaman a los apoderados para que no asistan los alumnos de bajas calificaciones y así vender una falsa imagen de eficiencia. Ese negocio no lo permitiremos, señores. La PSU contendrá reformas y se llamará Prueba de Éxito Escolar, la PEE y después, el 80% de los alumnos ingresarán a la universidad sin mayor pago que su matrícula, cuyo tope será $ 100.000.- por año.
En mi gobierno se erradicará por completo la prostitución. Para ello, las universidades impartirán cursos iniciales de tres años y luego de licenciarse las egresadas, serán contratadas con la dignidad del nuevo cargo, por las municipalidades de todo el país como servidoras sociales, de las urgencias eróticas de la población masculina, cobrando al requirente mediante boletas de honorarios por los servicios prestados. Los usuarios presentarán dichas boletas ante la municipalidad respetiva para la devolución del 80% del total.
Vamos a crear el Ministerio del Hombre, porque hace décadas que ellos están perdiendo sus derechos.
Vamos a crear nuevas subsecretarias como la de la Tercera Edad, la del Niño, la que sea… para cautelar los intereses del pueblo, como corresponde.
Querido pueblo, me comprometo a gobernar para que todos Uds. salgan de la pobreza dura y convertir a este país en la Holanda, en 30 años más.
El progreso señores, se logra con trabajo, con ahorro, mística, dedicación, ideas claras y una muy buena gestión y nosotros los del Partido sin Partido, lograremos la alternancia en el poder con vuestro voto.
¡Viva nuestro candidato…! ¡Viva! ¡Viva nuestro partido…! ¡Viva! Se escuchaba a la gente exaltada por la magnitud de las proposiciones. ¡Viva… ¡Viva… ¡Viva…
Finalmente el candidato sonriente alzó nuevamente ambos brazos al populacho enardecido, se inclinó en señal de agradecimiento y giró para desaparecer mientras las luces de las fotos iluminaban el escenario ya vacío.
WIRIYO
22.10.2006
La caravana recorría las calles donde colgaban lienzos, multitudes con pancartas con los nombres y fotos de los candidatos a diputados, senadores y también el del propio postulante por un nuevo mandato en el palacio presidencial.
En las cuadras finales, aumentaba la gente que lo vitoreaba a su paso con saludos, entusiastas gritos y en el pórtico una comitiva de mujeres que lo esperaba al bajar de su automóvil. Cuando se abrió la puerta y apareció el postulante con el brazo en alto rodeado por su guardia de seguridad, el entusiasmo llegó a su apogeo.
Besó a unas gordas, a otras feas, algunas viejitas y muchas guaguas, hizo el pasamanos, mientras la prensa local e internacional dejaba testimonio de la magnitud del evento, con el destello de las luces de cientos de fotografías.
Una vez instalado en el escenario, frente a una docena de micrófonos, sonriente, alzó ambos brazos hacia la multitud en diversas direcciones. Cuando el murmullo casi desapareció, entonces comenzó.
Queridos conciudadanos: luego de largas jornadas de arduo trabajo por los diferentes y cada uno de los estados de nuestro territorio, he escuchado el clamor de la gente que no ha sido atendida, de aquellos más pobres, de los jubilados, de los que no reciben el debido respeto en los hospitales…
…para que los delincuentes no sigan dueños de las calles y lugares públicos, para que la justicia les llegue con prontitud a todos por igual, para que no sigan robándose los fondos fiscales y Uds. continúen esperando…
…he decido ofrecer en mi programa de gobierno muchas reformas que los beneficiarán a todos.
Una de las más importantes medidas, será borrar todos los antecedentes penales del 10% de los delincuentes comunes más inteligentes que cumplen penas en las cárceles de alta seguridad y el 10% de los delincuentes económicos más brillantes presos en Capuchinos y formar con ellos la mitad de mi gabinete ministerial. Lo peor… lo peor sería que lo hicieran mejor que los actuales que han dirigido el país en los últimos tiempos, haciendo las cosas mal y llevándoselo todo. Han robado del deporte, de ferrocarriles, de muchos ministerios, de todas partes y la corrupción se ve por doquier.
Otra importante medida será congelar los precios de los alimentos básicos, los combustibles, la electricidad, el agua potable y el gas licuado. Algunos se preguntarán ¿cómo será posible, sin llevar a la quiebra a esos empresarios? Lo podremos señores, lo podremos…porque con las mentes iluminadas de nuestros amnistiados futuros ministros, lo vamos a lograr.
¡Viva…! ¡Viva…! el recinto se llenó con las voces de los concentrados que aplaudían entusiasmados.
Para que la gente de clase media y baja no espere eternamente sus demandas en los tribunales, vamos a empadronar a todos los delincuentes y el Estado les pagará $ 400.000 mensuales a perpetuidad, reajustables en UF, a condición que no sigan robando. La recaída de alguno, significará perder este gran beneficio para siempre. Esto representa un gran ahorro en efectivos policiales, judiciales, además que no será necesario construir nuevos juzgados, nuevas cárceles y contratar gendarmería.
Vamos a modificar las leyes penales, eliminando la figura del abogado defensor. Que el delincuente se lo financie, tal como lo paga la víctima. Jamás el Fiscal acusador ha sido el defensor de la ésta.
Vamos a introducir la figura de la castración quirúrgica para la delincuencia común y también para aquellos de cuello y corbata.
Vamos a introducir la figura del corte total y castración para los pedófilos y violadores.
¡A la primera es el corte…! ¡Castración a la primera…! vitoreaban miles de voces allí concentradas.
En materias de salud vamos a aumentar a 250 las patologías aún no cubiertas por el sistema sanitario, trayendo diostores (médicos) cubanos, mexicanos, peruanos, argentinos…y las universidades deberán reconocer los títulos de esos países, sin importar cuanto dure allá la carrera. Las indicaciones escritas se ampliarán para que puedan prescribir recetas tanto médicos, como enfermeras, kinesiólogos y paramédicos universitarios titulados.
En materias del trabajo, me comprometo a eliminar el sueldo mínimo para que todos los hombres y mujeres de este país tengan una oportunidad de trabajo. Cesantía cero. Cero cesantía, señores.
Mi gobierno no tendrá empleos subsidiados. Los trabajadores deberán salir a ganarse el sustento.
Educación… educación… vamos a hacer la mayor reforma de la historia, pasando el programa actual actualizado a 5 años de enseñanza básica y cinco de media, con lo que todos los padres de la nación se ahorrarán dos años de pagos. Eliminaremos las pruebas SIMCE, porque sabemos que numerosos establecimientos llaman a los apoderados para que no asistan los alumnos de bajas calificaciones y así vender una falsa imagen de eficiencia. Ese negocio no lo permitiremos, señores. La PSU contendrá reformas y se llamará Prueba de Éxito Escolar, la PEE y después, el 80% de los alumnos ingresarán a la universidad sin mayor pago que su matrícula, cuyo tope será $ 100.000.- por año.
En mi gobierno se erradicará por completo la prostitución. Para ello, las universidades impartirán cursos iniciales de tres años y luego de licenciarse las egresadas, serán contratadas con la dignidad del nuevo cargo, por las municipalidades de todo el país como servidoras sociales, de las urgencias eróticas de la población masculina, cobrando al requirente mediante boletas de honorarios por los servicios prestados. Los usuarios presentarán dichas boletas ante la municipalidad respetiva para la devolución del 80% del total.
Vamos a crear el Ministerio del Hombre, porque hace décadas que ellos están perdiendo sus derechos.
Vamos a crear nuevas subsecretarias como la de la Tercera Edad, la del Niño, la que sea… para cautelar los intereses del pueblo, como corresponde.
Querido pueblo, me comprometo a gobernar para que todos Uds. salgan de la pobreza dura y convertir a este país en la Holanda, en 30 años más.
El progreso señores, se logra con trabajo, con ahorro, mística, dedicación, ideas claras y una muy buena gestión y nosotros los del Partido sin Partido, lograremos la alternancia en el poder con vuestro voto.
¡Viva nuestro candidato…! ¡Viva! ¡Viva nuestro partido…! ¡Viva! Se escuchaba a la gente exaltada por la magnitud de las proposiciones. ¡Viva… ¡Viva… ¡Viva…
Finalmente el candidato sonriente alzó nuevamente ambos brazos al populacho enardecido, se inclinó en señal de agradecimiento y giró para desaparecer mientras las luces de las fotos iluminaban el escenario ya vacío.
WIRIYO
22.10.2006
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