jueves, 27 de marzo de 2008

EL SITIO

Luego de varios años de ahorro, Alberto adquirió un terreno en Chicuréo, construyó con un arquitecto y se mudó apenas pudo con su familia al nuevo barrio, que comenzó a florecer con modernas casas y hermosos jardines.

Todos se sentían muy a gusto en aquel lugar, siempre haciéndole mejoras. Un día tocaron su timbre; era una pareja que buscaba a los dueños de casa.
Luego de presentarse, le dijeron que ellos eran corredores de propiedades de un cliente que desea construir, pero al parecer había un pequeño problema.
_¿Cuál problema tienen Uds.? ¿En que podemos ayudarlos?

Mire señor, vea Ud. la escritura, observe el plano, él adquirió el sitio 16 de la manzana 5. A Ud. le correspondía el sitio 17 de la manzana 5 y construyó en el 16, quedando su casa sobre el sitio de nuestro cliente.
_ No. No puede ser. Imposible. Debe haber un error.
_ No existe ningún error señor, por tal motivo tenemos instrucción de arrendar esta casa a contar del uno del próximo mes en $ 650.000 mensuales. Si no se puede arrendar se vende. Hemos regularizado la recepción municipal a nom bre de nuestro cliente y también la inscripción en el Conservador de Bienes Raíces.
_ Pero Uds. dispongan del sitio del lado que es de igual tamaño y firmamos en notaría los traspasos de ventas.
_ El no aceptará esa proposición, además nuestro cliente nunca firmará nada respecto al traspaso de su propio terreno.
_ Pero Ud. no pretenderá...
_ Señor... su arquitecto cometió el error, no mi cliente. Resulta que el terreno de mi cliente tiene una casa encima. ¿Qué quiere que le diga?
Pero señor... Ud. no me va a decir...
_ Alberto... Alberto, manda a la mierda a esta gente ordinaria, de mala calaña, aprovechadora... son unos rotos de mala clase.
_ Cállate Lucía por favor... señor ¿ porqué no pasan y conversamos adentro?
_ No estamos autorizados legalmente a transar en nada, tampoco a mencionar su nombre. Estaremos en contacto.

Tiempo después le comenzaron a llegar citaciones de un abogado, luego de un juzgado para desalojarlo. Su abogado le recomendó entregar la propiedad, porque no existía ningún fundamento legal para sostener la defensa.
Comenzaron a llegar personas que venían por publicaciones de arriendo o venta y querían pasar, pero la familia siempre se negó a abrirles.
Habiendo perdido el juicio con sentencia de desalojo, un día llegó un receptor judicial, que fue despedido desde una ventana.
Días más tarde volvió el mismo sujeto acompañado de fuerza policial y tuvieron que dejarlo pasar. Allí le entregó un acta de desalojo inmediata.
Diez días más tarde regresó el actuario a tomar posesión de la propiedad.
La casa se veía vacía. Su reja estaba con llave, además cadenas con candados.
Rato después llegó Alberto con un señor. Ambos bajaron del auto. Abrieron y entraron dejando al funcionario fuera.
Minutos después se escucharon algunas detonaciones apareciendo una nube de polvo que envolvió la casa muchos metros sobre el techo. Cuando se comenzó a disipar la polvareda suspendida en el aire, el receptor pudo percibir que la casa había desaparecido.
Alberto y su acompañante habían salido unos minutos antes y miraban desde el auto estacionado a 50 metros. Minutos después movieron lentamente el auto y cuando éste los observaba, le hicieron una venia de cortesía y se fueron.


WIRIYO
15.5.2006

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